Septiembre, mes de nostalgia, aunque algunos afortunados programan aún una semanita de relax en una tierra de buen comer, me lleva a los recuerdos. No soy de buena memoria (lo cual es bueno si os olvidáis de felicitarme el día de mi cumpleaños: ¡nunca lo sabré!), sin embargo recuerdo la sorpresa que me llevé este verano con una pizza (soy así de sencillo).
Me habían hablado de un restaurante que hace "la mejor pizza de Madrid"...Sé perfectamente la cara que puse cuando me lo dijeron: otra "mejor pizza de Madrid"...pero, ¡¿cuantas hay?! Y, como decía el gran Corrado:...e non finisce qui! Resulta que la "mejor pizza de Madrid" la hacen en pijolandia...eh, justo allí, ¡en La Moraleja! Sí, la "lujosa urbanización residencial situada en el municipio de Alcobendas, muy cercana a la ciudad de Madrid".
Ahora bien, se sabe que yo tengo mis prejuicios y mis manías: soy mayor, ¿que le vamos a hacer? Entonces, si alguien me dice que se come bien en un restaurante hecho y pensado por gente adinerada y acostumbrada a tenerlo todo, yo no me lo creo y pienso que, claro, algún listillo vende una pizza por 20€ y alguien menos listillo la paga y piensa: "Si vale tanto, tiene que ser buena...". Vamos, como aquellos que eligen el vino por el precio (por esto Francia exporta tanto vino...). Eh, sí, soy así...
La información acerca de "la mejor pizza de Madrid" en La Moraleja (!) había sido borrada de mí memoria (creo que tengo neuronas-rémoras que se ocupan de limpiar mi cerebro...), pero el destino me llevó a cenar (en óptima compañía, por cierto...) muy cerca del restaurante en cuestión y, por comodidad (sí, también los pobres son vagos...), acepté cenar "la mejor pizza de Madrid". Así que ahora tengo que decir que la pizza del 'Café Pino' es una buena pizza, la mejor pizza que he probado en Madrid, ex aequo con la de mi (ex) pizzeria favorita (algún día hablaremos de ella...). Eso sí, podrían copiar las clásicas pizzas italianas e incrementar la oferta, o sencillamente poner en la carta la pizza que yo pedí: una 'prosciuto' (¡sic!) con champiñones (¡no tener una 'prosciutto e funghi' es un delito!).
PD: Ya sé que estáis pensando: restaurante en La Moraleja=restaurante caro...po', ¡no! las pizzas no son nada caras.
Un álbum: 'Napoli. Punto e a capo' (1992, Renzo Arbore e l'Orchestra Italiana).
Mostrando entradas con la etiqueta pizza. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pizza. Mostrar todas las entradas
miércoles, 1 de septiembre de 2010
domingo, 7 de febrero de 2010
Pizza party
Nos costó un poco. Entre obligaciones sociales varias y la ruptura del horno, creo que hemos tardado más de un mes en quedar para comer una pizza casera hecha con mucho cariño y poca experiencia. Era la primera vez.
El resultado
no ha sido malo. Personalmente, pensaba que iba a salir peor y sentía ya la risa maléfica de Mr. Telepizza que decía: "Ríndete y llámame...llámame...". Pero, no. Creo que la pizza salió bastante bien y que la cena fue divertida. No vamos a buscar la razón de la diversión ni en el infinito debate sobre los Blur, ni en los videos de Norma Duval y Lorella Cuccarini, incluso si dieron su buena contribución...
Todo se acompañó con tres buenos vinos y unas cuantas cervecitas. La velada acabó en un bar heavy de la calle Malasaña. Yo digo: experiencia positiva, se puede repetir...Quizás lo del bar heavy lo dejamos de lado, no?
Os dejo con un gran video...jejeje!
El resultado
Todo se acompañó con tres buenos vinos y unas cuantas cervecitas. La velada acabó en un bar heavy de la calle Malasaña. Yo digo: experiencia positiva, se puede repetir...Quizás lo del bar heavy lo dejamos de lado, no?
Os dejo con un gran video...jejeje!
lunes, 2 de marzo de 2009
La pizza dell'Oste
(Internacionalizo el blog con este post en italiano, prometo traducirlo en cuanto pueda.)
Una pizza è una pizza e si mangia. Può essere mediocre, buona, discreta, umile, secca, grande, piccola, fine o grossa, ma il commento arriva solo a piatto vuoto: difficile che una pizza la si lasci nel piatto. Così come è difficile che la pizza sorprenda.
La verità è che la pizza ottima non esiste e che sempre dobbiamo trovargli un piccolo difetto e ci sarà sempre qualcuno che dirà la famigerata frase: “La pizza buona è quella di Napoli”. Sarà per l’umidità o per la pressione atmosferica, suppongo. Poi c’è l’annoso quanto spinoso problema della crosta. C’è chi non la mangia perché non l’ha mai mangiata, che significa semplicemente: quando ero bambino la lasciavo perché non c’era condimento; e c’è chi la lascia perché “è la parte che fa ingrassare”, come se il condimento fosse esente da grassi.
Poi c'è una strana categoria di mangiatori di pizza, alla quale -ahimè- appartengo. Sì, sono uno di quelli che mangia solo "pizze classiche" e non “queste cose moderne che si fanno adesso" (nella lingua nativa dell'autore, "cose moderne" si può sostituire con "purcuarí").
Insomma, la pizza è un mondo ed io, da buon emigrato, cerco di mangiarne una ogni volta che torno in Italia, dove la pizza è più buona...umidità e pressione atmosferica? No, no, in questo caso la pizza è più buona per altre ragioni. Ragioni meno fisiche, ma più reali. La prima è che in Italia ci sono gli italiani (ooooh, gran scoperta...), più esperti di altri nel riconoscere una buona pizza, e questo piccolo fattore alza il livello medio della pietanza nazionale. La seconda ragione è che quando mangio una pizza in Italia, la mangio con la gente con cui sono cresciuto, gente che non vedo per mesi. La terza ed ultima ragione è che una pizza in Italia è ben pagata. La concorrenza e la ‘normalità’ della pizza abbassano i prezzi rispetto a altri Paesi: pagare 12 euro una Margherita rende difficile la digestione a chiunque.
Preambolo fin troppo lungo per dire che in occasione del mio ultimo viaggio italiano ho scoperto un’agradabile pizzeria. Si chiama ‘L’Oste e la Regina’ e la trovate “sott'a Montedorisio”. Cioè, qui:
Un film: Totó Sapore (Italia, 2003).
Suscribirse a:
Entradas (Atom)