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miércoles, 25 de marzo de 2009

El conejito


Ha nevado en Hamburgo. Hoy. Cuatro días después de llegar la primavera. ¿Cómo subir el estado de ánimo ante eso? Tal vez con el estómago. Con los Osterhasen. Esos adorables conejitos de chocolate. Las tiendas montan ejércitos de Osterhasen frente a las cajas registradoras. Y es difícil no hacerles caso. Mis preferidos son los Goldhasen de Lindt. Tienen el lomo dorado y un cascabel. Dan ganas de darles un mordisco. ¿Habéis caído ya en la tentación?

De finales de marzo a abril es difícil renunciar al chocolate en Alemania. Los conejitos y los huevos de Pascua son omnipresentes. Es costumbre acapararlos en el mercado y regalarlos compulsivamente. Los coleccionas y al mismo tiempo piensas cómo deshacerte de ellos. Son tan adorables. Pero te niegas a dejarte dominar por la serotonina barata del chocolate. Les haces frente. Acabas preguntando: ¿Por qué los conejos de Pascua traen huevos?

A mí me explicaron que en Pascua los padrinos sacaban a los niños de cacería. Cazaban conejos. Y el señuelo eran huevos coloreados. Otros dicen que los conejos son un símbolo de fertilidad. Que con ellos llega la primavera. Si los ves corretear por ahí es que están en plena acción. En busca de aventuras amorosas. El dichoso conejito...

lunes, 8 de diciembre de 2008

Sandwicheras


Os presento las Tiffin o "Traditional Indian Lunch Boxes". Las fiambreras indias son una delicia. Tienen varios pisos y son de metal. Cada cosa va en su sitio sin mezclarse: el pan (nan), el arroz, la carne, el yogur y otras salsas... así la comida no se ablanda.


Me enamoré de ellas a primera vista y más de 2.000 metros de altitud. Estaba haciendo trekking en Cachemira. Hicimos una pausa antes de coronar la cima. Nos rodeaba la nieve. Entonces nuestro guía sacó una Tiffin de cuatro pisos. Dentro tenía carne estofada, arroz con azafrán, pan y uvas. Todo estaba caliente. Me pareció un lujo para el estómago. También nos sirvió té Chai de un termo.


No hace falta subir a una montaña para darse cuenta de las ventajas de las fiambreras. Hoy todos llevamos un tupper a la oficina. Pero se puede hacer con más o menos estilo.

Buceando en internet encontré un proveedor que abastece tiendas en Canadá, Estados Unidos, y por supesto, Inglaterra. A Massi le vendría bien la estándar de 12 euros. Borja necesitaría varios pisos de dabbas para sus hummus, cocktails de frutas y demás exquisiteces (le gusta el orden).


¿Y yo? Yo deseo un tiffin con la misma intensidad en que estaba empeñada en comprar un termo chino después de ver In The Mood For Love. ¡Cuánta delicadeza cabe en un termo!



Añadido: Buceando otra vez en internet he encontrado un grupo de diseñadores españoles (María Campillo, Vanesa Olmos y Javier Pavón) que ganaron un premio de diseño en Inglaterra con su proyecto de Packaging "Tiffin Away", reinterpretando el Tiffin a un envase de cartón, ¡gran trabajo!!!